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¿Desea Dios Usarme?

“…lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte.” (1 Corintios 1:27)

La obra de Dios no la hacen personas extraordinarias, sino personas ordinarias que están comprometidas con El. Puede que digamos a Dios: “No soy nada, no tengo dones, muchas veces fracaso miserablemente. ¿En verdad quieres usarme?”.

La respuesta a esa pregunta se encuentra en la Palabra de Dios. El usó a Moisés, indeciso e incapaz de expresarse bien, para liberar a Israel (Ex. 3:13; 4:10). Usó a hombres que cuidaban y pastoreaban animales, así como pescadores y agricultores, para hacer su obra y registrar sus palabras. Un simple carpintero y una muchacha campesina criaron a su Hijo.

Esa es la forma en que Dios trabaja. Aunque hoy en día tenemos métodos espectaculares, medios de comunicación masiva y súper iglesias, es la gente ordinaria la que hace la obra extraordinaria. Una abuela ora fielmente por sus 14 nietos y habla con cada uno de ellos respecto a confiar en Cristo como Salvador. Un empleado de oficina testifica a todos sus compañeros de trabajo. Una mujer cristiana le lleva comida a sus vecinos que no son creyentes mientras su bebé se encuentra hospitalizado y les asegura que ora por ellos.

Cuando preguntamos: “¿Desea Dios usarme realmente?”, la respuesta es clara. Dios escoge a “lo débil del mundo para avergonzar a lo fuerte” (1 Co. 1:27).

Dios ha estado usando personas ordinarias como tú y como yo durante miles de años. ¿Por qué habría de detenerse ahora? Se buscan: Personas ordinarias para hacer una obra extraordinaria.

Repite esta oración; “Padre en esta hora te pido que me ayudes a dejarte a ti trabajar a través de mi, no permitas que mis preocupaciones interrumpan la obra que haz comenzado en mi vida en el nombre de Jesús, Amén.