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Luchando con las dudas

¿Ha tenido alguna vez dudas que hagan tambalear su fe? En este pasaje nos encontramos con el discípulo a quien conocemos como «Tomás el incrédulo». Tomás amaba a Jesús; al grado de estar dispuesto a morir por él (Véase Juan 11:16). Pero a Tomás le resultaba difícil creer el relato de la resurrección.

Tomás no estaba con el grupo la primera vez que Jesús apareció a los discípulos. Más tarde, cuando le contaron que Jesús había aparecido, Tomás no podía creerlo. Quería una prueba, una evidencia física. Unos días más tarde, el Señor resucitado le dio exactamente lo que él necesitaba. Una vez convencido, Tomás exclamó con fe: «Mi Señor y mi Dios.»

Las dudas pueden ser una parte normal del crecimiento espiritual. Cuando las enfrentamos, no tenemos que darnos por vencidos. Debemos seguir hablando con quienes están firmes en la fe; debemos seguir estudiando y orando. A medida que investigamos, preguntamos y buscamos respuestas, Dios nos guiará a descubrir la verdad por nosotros mismos. Si seguimos sirviendo al Señor durante nuestras luchas espirituales, las respuestas llegarán.