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Vanidoso

La vanidad es pecado. Es tener una muy inflada opinión de uno mismo. Algunas personas son tan vanidosas que esperan que todo el mundo se impresione y salte a cumplir sus exigencias.

Un hombre bastante grande y arrogante, a quien llamaremos Juan, perdió un tren. El próximo tren no hacía paradas en su pequeña ciudad a menos que tuviese que recoger seis pasajeros o más. El hombre envió un mensaje al conductor: «Detenga el tren en esta estación porque hay un grupo grande.»

Cuando el tren se detuvo en la estación, Juan se subió. El conductor se bajó, miró de arriba a abajo la plataforma, y luego exigió que le dijeran dónde estaban los otros pasajeros. Juan contestó contundentemente: «Yo soy el grupo grande.»

Algunas personas son grandes a sus propios ojos y creen que todo el mundo debe servirlas. La mejor cura para una opinión tan hiperinflada de uno mismo es un buen examen en el espejo de la Palabra de Dios. Si tienes un concepto de ti más alto del que debes tener (Ro. 12:3), entonces lee el Salmo 14 y Romanos 3:9-18. Estas son las fotografías instantáneas que ha sacado Dios del corazón humano.

El orgullo no debe tener cabida en el corazón de un seguidor de Jesucristo. "Digo, pues, . . . a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener. . . ." (Romanos 12:3).