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No hay amor más grande

Una niña resultó gravemente herida en un accidente y fue llevada al hospital. Había perdido una gran cantidad de sangre y necesitaba una transfusión, pero su tipo de sangre era raro.

 

Finalmente descubrieron que su hermano de 7 años tenía el mismo tipo de sangre. El médico lo llevó a su oficina y le dijo: «Tu hermana está muy enferma. A menos que le pongamos un poco de sangre, me temo que los ángeles se la van a llevar al cielo. ¿Estás dispuesto a dar tu sangre a tu hermanita?» El rostro del muchacho se volvió pálido y abrió los ojos con temor. Después de unos momentos agonizantes le susurró al médico: «Le daré mi sangre a mi hermana.»

 

Mientras realizaban la transfusión, el muchacho observó cómo pasaba su sangre a su hermana por un tubo. El médico notó que el muchacho parecía nervioso, y le dijo: «Pronto terminará todo.» En ese momento, se formaron grandes lágrimas en los ojos del muchacho y dijo: «¿Significa eso que moriré pronto?» ¡Él pensó que estaba dando su propia vida para salvar la vida de su hermana!

 

No hay amor más grande. Jesús dio su vida por nosotros aun antes de que fuésemos sus amigos. «Porque. . . siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo» (Ro. 5:10). ¿Has experimentado el amor de Dios aceptando su oferta de perdón mediante la fe en Cristo? Es ahora el tiempo de salvación, es ahora el tiempo del perdón.