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¡Pensé Que Era Realidad!

Luego de un día lleno de tareas cotidianas, la mujer al llegar la noche se acuesta como de costumbre a descansar, pero esta noche fue diferente a las demás. Al acostarse oro al Señor como todos los días y al finalizar se propuso dormir.

 

Al quedarse dormida, de repente siente algo extraño que entraba a su recamara, lo cual produjo temor en ella, pero no le dio con reprender el miedo, cada instante el temor aumentaba.

 

Estaba sola en su recamara sin alguien a quien comentarle la situación y ¡pensé Cristo vino y me quede! Así que decide ir al cuarto de sus hijos a ver si ellos estaban y ¡Si estaban! Lo cual calmo un poco su desesperación.

 

Dicha mujer se fue a orar nuevamente y comenzó a decirle a Dios que la perdonara e incluso se reconcilio con el Señor nuevamente, quedándose dormida y en el mismo sueño logra escuchar voces que decían ¡Cristo vino! ¡Cristo vino! ¡Cristo vino!

Dice esta mujer que fue la peor noche que durmió en su vida, ¡pensó que era realidad lo que le había sucedido! Porque sabía que si Cristo hubiera venido se hubiera quedado.

 

Hermano (a) no esperemos al ultimo momento o a ver a Jesús en las nubes para pedir perdón o para reconocer nuestros pecados, si muero mañana ya Cristo vino por mi, pero si no muriera y tuviera que esperar el levantamiento de la iglesia tengo que tener en mente que ni aun los mismos ángeles que están en los cielos saben el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir es por eso que debo cuidar con temor y temblor esta salvación.

 

¿Quién mejor que tu, sabe como estas delante del Señor? Quizás en estos instantes tu corazón late rápidamente al recordar que en tanto tiempo que Dios ha tratado contigo tú no le has dejado a El hacer, si tienes duda de que vas al cielo reconcíliate, apártate del pecado y vuelve a tu primer amor.

 

Si en verdad deseas un cambio en tu vida repite esta oración: “Señor vengo ante tu presencia pidiéndote perdón por mis pecados y al igual misericordia, no quiero levantarme y saber que tu viniste y yo me quede, te pido que tengas misericordia de mi y me ayudes a vencer, en el nombre de Jesús, amen, amen.”