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Piénsalo

Según un niño: «Pensar es cuando tu boca se queda cerrada y tu cabeza habla con ella misma.»

La manera en que nuestra cabeza habla consigo misma dice mucho acerca de cómo nos va moral y espiritualmente. Guardar nuestra mente y mantener fuera las influencias que obstaculicen nuestro andar con Dios es usar nuestra mente como Él quiere.

La Biblia nos da directrices claras, especificando las cosas en las que debemos pensar. Por ejemplo, el Salmo 1:2 y el Salmo 119:97 nos dicen que meditemos en la Palabra de Dios día y noche. Esa debe ser nuestra primera prioridad en el departamento de los pensamientos.

Pero tenemos que vivir, y no podemos pasar todos los momentos en que nos encontramos despiertos meditando en las Escrituras. Sin embargo, incluso cuando estamos pensando en los aspectos cotidianos de la vida, necesitamos guía. Pablo nos dijo que debemos pensar en las cosas que son verdaderas, dignas, justas, puras, amables, honorables y las que merecen elogio (Filipenses 4:8). En nuestras actividades diarias, esas palabras deben gobernar lo que está en nuestra mente.

Cuando nuestra cabeza «habla con ella misma», tiene que decir: «Mantén los pensamientos impuros e impíos fuera de aquí.» Cuando estemos pensando de esa forma, sabremos qué hacer, cómo comportarnos, adónde ir y qué decir.